Emi
- Historia de una traición
Asociación Protectora de Animales
de Segovia
Tenías un añito cuando apareciste atada a la
puerta del refugio de animales abandonados de Segovia. Allí
te encontraron, callada, y humillada como se quedan todos
los perros que dejan cobardemente abandonados a la puerta
de un albergue en un intento de lavar una conciencia que no
se tiene. Simplemente te ató y se fué y, seguro
que tu lo mirarías y te preguntarías qué
habías hecho para que así te dejara.
Te recogieron, te calcularon la edad y te pusieron por
nombre: Emi; te metieron en una jaula que nunca te gustó
aunque tú nunca dijiste nada. Bueno, tú, Emi,
la verdad, es que nunca decías nada, todo lo deducíamos
por tu mirada y tiempo después te pasamos a lo que
jocosamente llamábamos "oficina" porque allí
había cuatro papeles. En ella te hiciste tu propia
casa con unos cartones enormes que formaban una especie de
caja inmensa, en donde sólo se te veía si uno
se asomaba y con el tiempo le llamamos el "chalet de
Emi".
Te habíamos prometido un estupendo hogar para
toda la vida, queríamos animarte pero cuando oías
esas promesas, callabas y hacías que te lo creías
como intentando animarnos a nosotros. Fueron 5 años
largos de espera, de inviernos heladores, de humedades, de
escasa comida salvo en Nochebuena que había lata. Malos
tiempos Emi, malos tiempos ...
Pero un día apareció Alberto y dijo que
quería llevarte a vivir con él a Sevilla. Contó
que tenía dos hijas y que tu serías el mejor
regalo de Reyes para la mayor pero no, no ibas a ser un objeto,
ibas a ser la perra que ella siempre había querido
tener. Me acuerdo cuando te dimos la noticia, todos tan contentos
... ibas a tener una casa de verdad no de cartón, pero
sobre todo, ibas a tener cariño, familia auténtica,
todo lo que no habías tenido antes y tú, nos
encuchaste ilusionada pero sin poder creértelo.
Y llegó el gran día, el 2 de enero del
2001. Saliste del refugio con tus papeles oficiales, tus datos,
no tu historia que esa no estaba escrita.
Nombre: Emi.
Adoptante: Alberto Fernández.
Destino: Sevilla.
No había más pero todo era precioso. El
sabía tu historia porque nosotros se la contamos, tu
no lo ibas a hacer, que los perros abandonados, nunca hablan
de su pasado y, Alberto, se la contó a su hija y así
supo que tenías 6 años, que el Rey Melchor te
había recogido del refugio de animales abandonados
porque estabas triste y necesitada, que tenía que cuidarte
y que tu la cuidarías a ella, que la necesitabas mucho,
que no eras un objeto de regalo, sino una preciosa perra abandonada.
Todo eso y más, decía la carta que te acompañaba
el dia 6 de enero del 2001. Ese día empezó tu
nueva vida. Vimos tus fotos en la playa, te vimos en familia
y hasta nos viniste a visitar.
Estabas orgullosa de ella, seguías siendo la perra
tímida que habías sido pero no ensimismada como
antes. Eras educada como sólo los perros abandonados
llegan a ser quizá temiendo otro abandono por cualquier
metedura de pata, que tú bien sabías Emi, que
cualquier fallo de un animal tiene sanciones desproporcionadas
a la falta cometida, no fuera a ser que un ligero gruñido
lo confundieran con agresividad aunque aquel fuera de dolor
o de placer, no fuera a ser que un gemido de angustia por
la tardanza, lo transformen en un escándalo vecinal
insostenible, que hay que controlar para que no se confundan
los humanos. Nos contaron lo buena que eras, lo bien que te
portabas, podían llevarte a restaurantes, hoteles y
a cualquier sitio, sin que tu jamás molestases . Tú
aceptabas todo Emi con tal de que no te dejasen. La palabra
protesta, no existía en tu vocabulario. Eras simplemente
buena, te conformabas con verlos y los veías, nada
más se podía pedir.
Así fue pasando el tiempo, nunca te olvidamos,
te llamábamos de vez en cuando y seguimos oyendo lo
buena que eras pero un día terrible, nos enteramos
que te habían vuelto a abandonar a la puerta de un
albergue de Sevilla. Por 2ª vez, te viste atada y humillada,
viste marchar a tu amito del alma, dejándote atada.
No, no nos lo contaron, que las cobardías y las canalladas
no se cuentan, simplemente nos enteramos por casualidad tiempo
después y así supimos Emi, que la niña
había dejado de ser niña para convertirse en
adolescente y ya no le interesabas como antes, que os habíais
cambiado de casa y tu en ella no adornabas de la misma manera,
que en definitiva te habías convertido en un juguete
roto de Reyes como rota debía de estar la carta que
te acompaño en día de tu entrada en la casa
y ya se sabe que un juguete roto es un trasto en cualquier
casa, supimos Emi que, en definitiva, te habían dejado
de querer.
Te
llevaron y te ataron a esa puerta y te calumniaron para tapar
su canallada. Que si te habías vuelto sucia, si te
habías vuelto agresiva, que si rompías plantas,
que eras mala Emi, tan mala que hasta atada te tuvieron que
tener por tu comportamiento infame. Supimos que habías
cumplido tu parte del trato y que ellos no cumplieron la suya.
Supimos que te encontraron terriblemente triste atada a esa
puerta de ese albergue, ellos acostumbrados a ver tanta tristeza,
se escandalizaron con la tuya, que no podías asumir
una segunda traición ni tanta calumnia, que te negabas
a seguir viviendo y que como no sabías como pegarte
un tiro, ni hacer un nudo a una cuerda, empezaste a mutirlarte
causándote terribles heridas, que dejaste de comer....
Supimos todo eso y mucho más que aquí no cabe.
Solo pedirte perdón Emi porque mi error fue el
causante de tu horror. Yo creí que era buena gente
y no lo era y tú, Emi, lo pagaste todo. Que sepas que
nadie se creyó sus calumnias y que todo el mundo supo
y sabrá tu triste historia y con ella, conocieron a
quien te causó tanto dolor.
Segovia a 15-11-2004 |