"Podré hacer trampa y cerrar los ojos con todas mis fuerzas,
pero siempre habrá en algún lugar un perro abandonado que me impedirá ser feliz"
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La vuelta al cole ... ¡es dura para todos!.
Isabel Santos

"No lo entiendo ... ¿qué le pasará a mis amitos? ... ¿no vamos a ir hoy a la playa a jugar a la pelota?. Espero que no estén enfadados conmigo por comerme la tortilla. Están revolucionados moviendo cosas de un lado a otro. ¿Será que nos vamos a otra playa? ... todo esto es muy raro ... parecen tristes o enfadados. Creo que me esconderé debajo de la cama hasta que se les pase".

Han terminado las vacaciones, el descanso, la diversión y hay que volver a casa, al trabajo, al colegio, ... ¡que duro!. Cada humano vuelve a su rutina, pero si nos ponemos en el pellejo de nuestro amiguito peludo para ellos no resulta tampoco fácil.

Durante el período vacacional compartimos mucho más tiempo con nuestras mascotas, nos los llevamos de viaje, jugamos con ellos, hacemos deporte, estamos de mejor humor y más relajados, ... En definitiva, podemos dedicarles más horas diarias. Cuando las vacaciones terminan, nos cuesta trabajo volver a nuestra vida ¡con lo agustito que estábamos! pero para ellos no es mejor. Les tenemos que dejar de nuevo en casa solos durante muchas horas y al volver estaremos muy cansados.

Nuestro amigo peludo sufrirá igual que nosotros el llamado síndrome post-vacacional y deberemos tener paciencia con él, como él la tiene con nosotros.

Desde que volvimos de vacaciones, a mi perro le ha dado por romperlo todo. Después de unas semanas en las que el perro no se ha separado prácticamente de sus amitos, los períodos que pase solo serán tremendamente aburridos. Se distraerá con lo primero que encuentre e incluso intentará llamar la atención de esta forma. Hay que procurar dejarle juguetes que pueda morder y apartar las tentaciones de su alrededor. Si rompiese algo, nunca se deben recoger los destrozos delante de él, esto fomentaría su conducta al dar importancia a lo que ha hecho. Se le reprende y se le encierra solo en una habitación durante un rato que emplearemos para intentar "rehacer esa maleta de cuero que tanto nos gustaba".

Mi cachorro no para de llorar cuando me marcho, antes no lo hacía. Aunque puede ocurrir a cualquier edad, es más común en los cachorros. Después de acostumbrarse a estar todo el día con sus amitos o jugando con su pequeño amigo humano, dejarle en casa solo supondrá para él un abandono. Sufrirá lo que se denomina "ansiedad por separación". Requerirá algo de paciencia por nuestra parte y por la de nuestros vecinos, el acostumbrarle de nuevo a quedarse solo. A veces suelen calmarse (sobre todo en el caso del cachorro) dejando una camiseta que hayamos llevado puesta cerca de su cama y un reloj analógico que haga "tic-tac". Otras veces se tranquilizan dejando conectada la radio, la televisión o una cinta con nuestra voz y unos cuantos juguetes. Y en otras ocasiones, es cuestión de tiempo. Pero bajo ningún concepto se debe volver a casa porque hemos cerrado la puerta y le oímos llorar. Esto fomentaría su conducta.

Cada vez que me voy se orina o defeca en mi alfombra preferida y acabo de sacarle a la calle. Esta conducta es común cuando intentan llamar la atención. Es algo así como: "Tu me dejas solo, yo te fastidio tu alfombra preferida". Normalmente suelen saber que han hecho algo mal y se sienten culpables, por eso cuando llegamos a casa corren a esconderse. Al contrario del primer caso, no hay que regañarles y debemos ignorar delante de él lo que han hecho, recogerlo y no decirle nada, ni recompensa ni castigo. Si le reñimos, estaremos dándole importancia y fomentaremos esta conducta. Muchos animales prefieren que se les reprima y castigue a ser ignorados. Cuando él comprenda que no consigue nada, dejará de hacerlo.

Todas estas conductas son fáciles de prevenir si seguimos "más o menos" la rutina diaria durante nuestro período vacacional. Nuestros amiguitos no tienen noción del tiempo, así que para ellos media hora será igual que tres. Se les debe dejar solos en algunos momentos, intentar no cambiar sus horarios de paseo y alimentación y no alterar sus prohibiciones. Es decir, si por ejemplo en casa no le dejamos subirse al sillón, en el apartamento de la playa tampoco le dejaremos. Para ellos el cambio es brusco pero estar con sus amitos les infunde la seguridad para adaptarse rápidamente al lugar de vacaciones y si nuestra conducta hacia ellos mejora, pero sin excesos, la vuelta al "cole" no será tan traumática.

Ahora ten en cuenta que debemos ser comprensivos con ellos y pensar que esta cuesta arriba la sufrimos todos. Un mutuo apoyo y no olvidar que ellos no tienen la culpa de nuestros problemas hará que estén más relajados y con su amistad desinteresada y simpatía nos ayuden a superar el estrés de la "vuelta".

Recuerda ... tu mascota es tu amigo.



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