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"No lo entiendo ... ¿qué le pasará
a mis amitos? ... ¿no vamos a ir hoy a la playa a jugar
a la pelota?. Espero que no estén enfadados conmigo
por comerme la tortilla. Están revolucionados moviendo
cosas de un lado a otro. ¿Será que nos vamos
a otra playa? ... todo esto es muy raro ... parecen tristes
o enfadados. Creo que me esconderé debajo de la cama
hasta que se les pase".
Han terminado las vacaciones, el descanso, la diversión
y hay que volver a casa, al trabajo, al colegio, ... ¡que
duro!. Cada humano vuelve a su rutina, pero si nos ponemos
en el pellejo de nuestro amiguito peludo para ellos no resulta
tampoco fácil.
Durante el período vacacional compartimos mucho más
tiempo con nuestras mascotas, nos los llevamos de viaje, jugamos
con ellos, hacemos deporte, estamos de mejor humor y más
relajados, ... En definitiva, podemos dedicarles más
horas diarias. Cuando las vacaciones terminan, nos cuesta
trabajo volver a nuestra vida ¡con lo agustito que estábamos!
pero para ellos no es mejor. Les tenemos que dejar de nuevo
en casa solos durante muchas horas y al volver estaremos muy
cansados.
Nuestro amigo peludo sufrirá igual que nosotros el
llamado síndrome post-vacacional y deberemos tener
paciencia con él, como él la tiene con nosotros.
Desde que volvimos de vacaciones, a mi perro le ha dado
por romperlo todo. Después de unas semanas en las
que el perro no se ha separado prácticamente de sus
amitos, los períodos que pase solo serán tremendamente
aburridos. Se distraerá con lo primero que encuentre
e incluso intentará llamar la atención de esta
forma. Hay que procurar dejarle juguetes que pueda morder
y apartar las tentaciones de su alrededor. Si rompiese algo,
nunca se deben recoger los destrozos delante de él,
esto fomentaría su conducta al dar importancia a lo
que ha hecho. Se le reprende y se le encierra solo en una
habitación durante un rato que emplearemos para intentar
"rehacer esa maleta de cuero que tanto nos gustaba".
Mi cachorro no para de llorar cuando me marcho, antes
no lo hacía. Aunque puede ocurrir a cualquier edad,
es más común en los cachorros. Después
de acostumbrarse a estar todo el día con sus amitos
o jugando con su pequeño amigo humano, dejarle en casa
solo supondrá para él un abandono. Sufrirá
lo que se denomina "ansiedad por separación".
Requerirá algo de paciencia por nuestra parte y por
la de nuestros vecinos, el acostumbrarle de nuevo a quedarse
solo. A veces suelen calmarse (sobre todo en el caso del cachorro)
dejando una camiseta que hayamos llevado puesta cerca de su
cama y un reloj analógico que haga "tic-tac".
Otras veces se tranquilizan dejando conectada la radio, la
televisión o una cinta con nuestra voz y unos cuantos
juguetes. Y en otras ocasiones, es cuestión de tiempo.
Pero bajo ningún concepto se debe volver a casa porque
hemos cerrado la puerta y le oímos llorar. Esto fomentaría
su conducta.
Cada vez que me voy se orina o defeca en mi alfombra preferida
y acabo de sacarle a la calle. Esta conducta es común
cuando intentan llamar la atención. Es algo así
como: "Tu me dejas solo, yo te fastidio tu alfombra preferida".
Normalmente suelen saber que han hecho algo mal y se sienten
culpables, por eso cuando llegamos a casa corren a esconderse.
Al contrario del primer caso, no hay que regañarles
y debemos ignorar delante de él lo que han hecho, recogerlo
y no decirle nada, ni recompensa ni castigo. Si le reñimos,
estaremos dándole importancia y fomentaremos esta conducta.
Muchos animales prefieren que se les reprima y castigue a
ser ignorados. Cuando él comprenda que no consigue
nada, dejará de hacerlo.
Todas estas conductas son fáciles de prevenir si seguimos
"más o menos" la rutina diaria durante nuestro
período vacacional. Nuestros amiguitos no tienen noción
del tiempo, así que para ellos media hora será
igual que tres. Se les debe dejar solos en algunos momentos,
intentar no cambiar sus horarios de paseo y alimentación
y no alterar sus prohibiciones. Es decir, si por ejemplo en
casa no le dejamos subirse al sillón, en el apartamento
de la playa tampoco le dejaremos. Para ellos el cambio es
brusco pero estar con sus amitos les infunde la seguridad
para adaptarse rápidamente al lugar de vacaciones y
si nuestra conducta hacia ellos mejora, pero sin excesos,
la vuelta al "cole" no será tan traumática.
Ahora ten en cuenta que debemos ser comprensivos con ellos
y pensar que esta cuesta arriba la sufrimos todos. Un mutuo
apoyo y no olvidar que ellos no tienen la culpa de nuestros
problemas hará que estén más relajados
y con su amistad desinteresada y simpatía nos ayuden
a superar el estrés de la "vuelta".
Recuerda ... tu mascota es tu amigo.
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