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Quizá era el espíritu de ese tiempo y lugar
lo que me afectaba tanto. Pero les aseguro que ningún
otro acontenicimiento de mis campos de batalla me impresionó
tan vivamente. Hice una parada en mi recorrido para observar
el espectáculo y reflexionar sobre lo que significaba.
Comprendí que aquel soldado debía haber tenido
amigos en casa y en su regimiento; sin embargo, yacía
ahí abandonado por todos excepto por su perro ... Yo
había observado impasible batallas que decidieron el
futuro de naciones. Sin soltar ni una lágrima había
dado órdenes que llevaron a miles de hombres a la muerte,
pero aquí me sentía conmovido, profundamente
conmovido, hasta llegar a las lágrimas. ¿Por
qué razón?. Por la tristeza de un perro.
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