Entrevista
a una perrita con leishmania
Isabel Santos
Cariñosa, tranquila, simpática, derroche de bondad
perruna ... ¡la discreción con patas!. Así
podríamos definir a Fuska, una perrita de nueve años,
adoptada hace dos años y que sufre, como tantos otros
perros esa temida y a la vez desconocida enfermedad llamada
leishmaniosis, la enfermedad del mosquito.
ENTREVISTADOR.- Fuska, ¿cuándo supiste que tenías
leishmania?.
FUSKA.- Cuando mis
amitos me adoptaron aún no me habían hecho la
prueba en el albergue ese año, pero ellos me querían
por mi misma sin importarles si estaba sana o enferma. Me
hicieron el análisis en casa y el resultado fue positivo
con una titulación de 1'300, que por lo que dijeron
creo que es alta. En ese momento fue cuando supe que estaba
enferma.
E.- ¿Te explicaron en qué consiste la enfermedad?.
F.- Sí. Lo primero
que me dijeron es que no me preocupase, que estaba en mi casa,
con mi familia y que no me devolverían al albergue
por nada del mundo. Luego me explicaron que me había
picado un mosquito que transmitió un parásito
a mi sangre. Para el que no lo sepa, un mosquito es un bicho
que vuela, a mi me gusta jugar con ellos pero no sabía
que picaban y transmitían cosas, yo creía que
solo chupaban sangre, como vampiros en miniatura.
E.- Gracias por la aclaración Fuska. Y dinos, ¿es
contagiosa esta enfermedad?.
F.- Al principio todos
nos asustamos. Tengo cuatro hermanastros y yo no quería
que enfermaran por mi culpa, así que mis amitos estuvieron
haciendo muchas preguntas al veterinario para saber más
cosas sobre la enfermedad y yo me senté a escuchar
también atentamente. Nos explicó el veterinario
que existe un tratamiento con un alto índice de éxito
y que desde la primera inyección dejaba de ser contagioso.
A mi lo de la inyección me puso los pelos de punta,
pero haría cualquier cosa por mi familia. Al parecer
yo no puedo contagiar la enfermedad ni a humanos ni a personas
con este tratamiento.
E.- ¿Podemos los humanos contagiarnos de leishmania?
F.- Parece ser que
la lehismaniosis tiene una variante que puede llegar a desarrollarse
en humanos, pero me han contado que solo en personas que tienen
las defensas bajísimas debido a enfermedades como leucemia,
SIDA, etc.
E.- ¿Y en qué consiste el tratamiento?.
F.- Pues me tenían
que poner una serie de inyecciones debajo del pellejo de mi
lomo durante unos días y darme unas pastillas para
protegerme el hígado que, como iban acompañadas
de salchicha a mi me encantaban. No me dolieron casi nada
y además mis amitos me hacían muchos mimos y
me felicitaban por no haberme movido. Luego me hicieron otro
análisis de sangre y los resultados dieron negativos.
E.- Entonces, ¿ya estás curada?.
F.- No exactamente.
El tratamiento aisla el parásito en mi médula
espinal, así no puede hacerme daño a mi, ni
ser contagioso para otros. Me tienen que hacer análisis
cada seis meses para comprobar que no me ha picado otro mosquito
o que no he tenido una recaída, pero mis amitos dicen
que hay que hacérselo a toda la familia perruna, tengamos
o no leishmaniosis. Es la única manera de conseguir
vencer la enfermedad ... el diagnosticarla a tiempo.
E.- ¿Es muy caro el tratamiento?.
F.- Bueno, yo no entiendo
mucho de eso que los humanos llamáis dinero. Nosotros
los perros nos intercambiamos las cosas pero nunca vendemos
o compramos nada. Se que mis amitos aprendieron a ponerme
las inyecciones para no tenerme que llevar al veterinario
porque me mareo en coche y creo que así se ahorraban
la consulta al veterinario. Por lo demás, decían
que el medicamento es barato y que cualquier persona lo podría
pagar.
E.- ¿Se puede prevenir esta enfermedad?.
F.- Es prácticamente
imposible prevenirla. Durante los meses de abril a octubre
hay mosquitos que pueden ser portadores. Dicen que suelen
poner sus huevos en aguas estancadas y que salen al amanecer
y anochecer. Yo siempre duermo dentro de casa aunque por el
día esté corriendo en el jardín y mis
amitos tienen insecticidas en todos los enchufes. Nos ponen
un collar contra pulgas, garrapatas y que ahuyenta los mosquitos.
También nos bañan con un champú especial
y luego nos fumigan con un líquido. Pero por mucho
cuidado que se tenga con todo, a veces es inevitable que nos
pique un mosquito. Así que como antes he comentado,
la mejor manera de combatir y controlar la enfermedad es detectarla
a tiempo. Dos análisis anuales, antes y después
del verano, tanto si el perrito está enfermo como si
no lo está.
E.- ¿Qué le dirías a alguien que
tiene un perrito al que le acaban de diagnosticar leishmaniosis?.
F.- Pues le diría
que es ahora cuando su amigo peludo más le necesita.
Que no se asuste porque es una enfermedad con la que podemos
vivir muchos años sin riesgo para nadie y que no pierda
las esperanzas, consulte con su veterinario cual es el tratamiento
más adecuado y le pregunte todas las dudas que tenga
como hicieron mis amitos. Pero sobre todo, que no le abandone
por estar enfermo porque la enfermedad irá dañándole
por dentro y tendrá una muerte horrible. Esta enfermedad
no conoce de razas ni mezclas y tampoco de eso que llamáis
los humanos pedigree. Yo soy una chuchina y la tengo, pero
también conozco a huskys y boxers de pura raza que
tienen leishmania.
E.- ¿Recomendarías adoptar un perrito con
leishmania?.
F.- Sí claro.
Con enfermedad o sin ella siguen siendo los mismos perritos
sin hogar, tristes, deseosos de dar cariño y de tener
una familia. En el albergue habrán seguido el control
analítico necesario y administrado el tratamiento,
por lo que pueden informar al adoptante de la salud del perrito.
Solamente deberán seguir los controles analíticos
semestrales (igual que con un perro sano) y administrar el
tratamiento en caso de recaída. Cualquier persona que
adopte o compre un perro sano puede encontrarse con que su
mascota tiene leishmania pasado el verano. Por otro lado,
un perro que dio positivo y se le trató, puede pasar
años hasta que tenga una recaída y tener que
repetir el tratamiento.
E.- Muchas gracias Fuska y enhorabuena por tu familia.
F.- Gracias a vosotros
por escuchar lo que esta chuchina vieja quería decir.
Yo he tenido mucha suerte porque me adoptó una familia
maravillosa que me mima, me cuida y a la que no le importa
el pedigree o la raza que tenga. Me quieren porque sí.
E.- Por cierto, ¿Cuáles han sido los resultados
de los análisis de este año?.
F.- Después
de dos años que hace que me pusieron el tratamiento
los resultados han vuelto a ser negativo. ¡Guau!
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