"Podré hacer trampa y cerrar los ojos con todas mis fuerzas,
pero siempre habrá en algún lugar un perro abandonado que me impedirá ser feliz"
Contacta con nosotros

Asociación Protectora de Animales de Segovia
Teléfono: 659 91 42 11


Entrevista a una perrita con leishmania
Isabel Santos

Cariñosa, tranquila, simpática, derroche de bondad perruna ... ¡la discreción con patas!. Así podríamos definir a Fuska, una perrita de nueve años, adoptada hace dos años y que sufre, como tantos otros perros esa temida y a la vez desconocida enfermedad llamada leishmaniosis, la enfermedad del mosquito.


ENTREVISTADOR.- Fuska, ¿cuándo supiste que tenías leishmania?.

FUSKA.- Cuando mis amitos me adoptaron aún no me habían hecho la prueba en el albergue ese año, pero ellos me querían por mi misma sin importarles si estaba sana o enferma. Me hicieron el análisis en casa y el resultado fue positivo con una titulación de 1'300, que por lo que dijeron creo que es alta. En ese momento fue cuando supe que estaba enferma.

E.- ¿Te explicaron en qué consiste la enfermedad?.
F.- Sí. Lo primero que me dijeron es que no me preocupase, que estaba en mi casa, con mi familia y que no me devolverían al albergue por nada del mundo. Luego me explicaron que me había picado un mosquito que transmitió un parásito a mi sangre. Para el que no lo sepa, un mosquito es un bicho que vuela, a mi me gusta jugar con ellos pero no sabía que picaban y transmitían cosas, yo creía que solo chupaban sangre, como vampiros en miniatura.

E.- Gracias por la aclaración Fuska. Y dinos, ¿es contagiosa esta enfermedad?.
F.- Al principio todos nos asustamos. Tengo cuatro hermanastros y yo no quería que enfermaran por mi culpa, así que mis amitos estuvieron haciendo muchas preguntas al veterinario para saber más cosas sobre la enfermedad y yo me senté a escuchar también atentamente. Nos explicó el veterinario que existe un tratamiento con un alto índice de éxito y que desde la primera inyección dejaba de ser contagioso. A mi lo de la inyección me puso los pelos de punta, pero haría cualquier cosa por mi familia. Al parecer yo no puedo contagiar la enfermedad ni a humanos ni a personas con este tratamiento.

E.- ¿Podemos los humanos contagiarnos de leishmania?
F.- Parece ser que la lehismaniosis tiene una variante que puede llegar a desarrollarse en humanos, pero me han contado que solo en personas que tienen las defensas bajísimas debido a enfermedades como leucemia, SIDA, etc.

E.- ¿Y en qué consiste el tratamiento?.
F.- Pues me tenían que poner una serie de inyecciones debajo del pellejo de mi lomo durante unos días y darme unas pastillas para protegerme el hígado que, como iban acompañadas de salchicha a mi me encantaban. No me dolieron casi nada y además mis amitos me hacían muchos mimos y me felicitaban por no haberme movido. Luego me hicieron otro análisis de sangre y los resultados dieron negativos.

E.- Entonces, ¿ya estás curada?.
F.- No exactamente. El tratamiento aisla el parásito en mi médula espinal, así no puede hacerme daño a mi, ni ser contagioso para otros. Me tienen que hacer análisis cada seis meses para comprobar que no me ha picado otro mosquito o que no he tenido una recaída, pero mis amitos dicen que hay que hacérselo a toda la familia perruna, tengamos o no leishmaniosis. Es la única manera de conseguir vencer la enfermedad ... el diagnosticarla a tiempo.

E.- ¿Es muy caro el tratamiento?.
F.- Bueno, yo no entiendo mucho de eso que los humanos llamáis dinero. Nosotros los perros nos intercambiamos las cosas pero nunca vendemos o compramos nada. Se que mis amitos aprendieron a ponerme las inyecciones para no tenerme que llevar al veterinario porque me mareo en coche y creo que así se ahorraban la consulta al veterinario. Por lo demás, decían que el medicamento es barato y que cualquier persona lo podría pagar.

E.- ¿Se puede prevenir esta enfermedad?.
F.- Es prácticamente imposible prevenirla. Durante los meses de abril a octubre hay mosquitos que pueden ser portadores. Dicen que suelen poner sus huevos en aguas estancadas y que salen al amanecer y anochecer. Yo siempre duermo dentro de casa aunque por el día esté corriendo en el jardín y mis amitos tienen insecticidas en todos los enchufes. Nos ponen un collar contra pulgas, garrapatas y que ahuyenta los mosquitos. También nos bañan con un champú especial y luego nos fumigan con un líquido. Pero por mucho cuidado que se tenga con todo, a veces es inevitable que nos pique un mosquito. Así que como antes he comentado, la mejor manera de combatir y controlar la enfermedad es detectarla a tiempo. Dos análisis anuales, antes y después del verano, tanto si el perrito está enfermo como si no lo está.

E.- ¿Qué le dirías a alguien que tiene un perrito al que le acaban de diagnosticar leishmaniosis?.
F.- Pues le diría que es ahora cuando su amigo peludo más le necesita. Que no se asuste porque es una enfermedad con la que podemos vivir muchos años sin riesgo para nadie y que no pierda las esperanzas, consulte con su veterinario cual es el tratamiento más adecuado y le pregunte todas las dudas que tenga como hicieron mis amitos. Pero sobre todo, que no le abandone por estar enfermo porque la enfermedad irá dañándole por dentro y tendrá una muerte horrible. Esta enfermedad no conoce de razas ni mezclas y tampoco de eso que llamáis los humanos pedigree. Yo soy una chuchina y la tengo, pero también conozco a huskys y boxers de pura raza que tienen leishmania.

E.- ¿Recomendarías adoptar un perrito con leishmania?.
F.- Sí claro. Con enfermedad o sin ella siguen siendo los mismos perritos sin hogar, tristes, deseosos de dar cariño y de tener una familia. En el albergue habrán seguido el control analítico necesario y administrado el tratamiento, por lo que pueden informar al adoptante de la salud del perrito. Solamente deberán seguir los controles analíticos semestrales (igual que con un perro sano) y administrar el tratamiento en caso de recaída. Cualquier persona que adopte o compre un perro sano puede encontrarse con que su mascota tiene leishmania pasado el verano. Por otro lado, un perro que dio positivo y se le trató, puede pasar años hasta que tenga una recaída y tener que repetir el tratamiento.

E.- Muchas gracias Fuska y enhorabuena por tu familia.
F.- Gracias a vosotros por escuchar lo que esta chuchina vieja quería decir. Yo he tenido mucha suerte porque me adoptó una familia maravillosa que me mima, me cuida y a la que no le importa el pedigree o la raza que tenga. Me quieren porque sí.

E.- Por cierto, ¿Cuáles han sido los resultados de los análisis de este año?.
F.- Después de dos años que hace que me pusieron el tratamiento los resultados han vuelto a ser negativo. ¡Guau!



Optimizado para Microsoft®Internet Explorer y Netscape®Communicator y Resolución de 800 x 600